Posteado por: L:Q en: 1 junio 2009

- ¿Cómo estás? – preguntó el maestro al niño.
- Hoy sonrío.
- ¿Seguro?
- Seguro.
- ¿Y qué es sonreír?
- Estar contento – contestó el niño con total seguridad.
- ¿Y por qué estás contento hoy? – replicó el maestro.
- Porque he aprendido muchas cosas.
- ¿Y qué es lo que más te ha gustado aprender?
- Que el mundo es finito, que todo da vueltas y vuelve a repetirse; que el tiempo no existe porque siempre es el mismo, que no hay distancias largas sino grandes medidas; que no hace falta estar cerca para sentir el calor de un corazón.
- ¿Y cómo has aprendido todo eso tú solo?- preguntó con serenidad el maestro.
- Lo he visto en el camino que me traía a la escuela – contestó el pequeño.
- ¡Muéstrame ese camino!, ¡quiero estar contento como tú!- pidió el maestro.
- Es fácil: vuelve a ser niño.